El domingo me levanté a las ocho de la mañana, entre
que me preparé y todo, ya eran las nueve. A las
nueve salí de mi casa para ir a la playa de Patos, en Nigrán. Allí,
pedí una tabla de surf y me puse a hacer surf. Cuando llegó la hora de
comer, dejé la tabla y me fui a un restaurante que hay en frente de la
playa. Estaba todo muy rico. Cuando terminé de comer me volví a mi casa,
me duché y fui de comprar a Vigo. Compré muchas cosas, tanto para mi
estancia alli, como para mi familia, para mis amigos y para mi. Llegué a
mi casa, y como estaba agotada, me dormí enseguida.

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